Se acerca
Que se preparen
los mandilones.
Vamos a por septiembre.
Se acerca el drop de vuelta al cole: mandilones que no dan vergüenza, chándals que no parecen de gimnasia y camisetas con algo que decir. Todo estampado aquí y con su nombre puesto. Apúntate y lo ves tú primero.
(Sí, todavía en verano y ya hablando de septiembre. Alguien en esta casa tiene que ir con cabeza.)
Te avisamos a ti la primera: mandilones, chándals y camisetas, con su nombre puesto.
(Nos vemos en la ventana.)
Antes de apuntarte, una cosa clara
Este año no hay mandilones a medida: los de elegir tejido, cosidos aquí uno a uno. Este drop va entero de prenda estampada — el dibujo en la espalda y su nombre delante.
Te lo decimos ahora y no cuando abra la ventana. Sería más rentable callarnos, y bastante más feo.
¿Qué es un drop?
Bajo pedido hemos trabajado siempre — tú lo pides, nosotros lo hacemos. Eso no cambia. Lo nuevo es el ritmo: el drop se abre por una ventana con fecha de cierre. Eliges, lo hacemos para ti, se cierra. Lo que no se pide esos días, no se fabrica.
Eliges durante los días que la ventana está abierta. Sin prisa, pero con fecha.
Lo fabricamos bajo pedido, para tu peque. Sin almacén lleno, sin sobras tristes.
Listo para el primer día de cole, de camino a casa.
Y no, no va solo de mandilones.
El mandilón es el que no se elige: en la guardería y en infantil es obligatorio y punto. Lo demás sí se elige — y ahí es donde nos ponemos serias.
El dibujo en la espalda, su nombre delante. En cinco colores, porque tener que llevarlo no significa tener que llevarlo igual que todos.
Sudadera y pantalón. El que se pone para el cole, para el parque y para el sofá — y no parece el chándal del cole.
De 1 a 7 años. Con algo que decir, porque a los niños también les dan igual las camisetas sosas.
Lo que las une
Sabe cuál es el suyo
antes de saber leer.
No es una cinta cosida por dentro ni un rotulador que aguanta tres lavados. Es su nombre, estampado en la prenda y del tamaño que merece.
El primer día del cole todo es de todos: la clase, la percha, la fila, los otros veinte iguales colgados en la misma pared. Su nombre es lo único de ahí dentro que ya es suyo.
(Lo vas a entender la primera vez que le veas buscar su percha y encontrarla solo.)
La ventana se abre pronto.
Nos vemos dentro (con los mandilones puestos).
Sara
(y Pablo, aunque él prefiere que lo digan las camisetas)
Lo que no se pide, no existe.
